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1000KM en Zwift en 25 horas

Nos llega esta historia por parte de Saverio Addante, quien ha recorrido 1000km en Zwift en tan solo 25 horas y ha aprovechado a realizar un evento benéfico junto con la Cruz Roja. Como adelanto, podeis ver su actividad en Strava aquí

Dejamos paso a que el propio Saverio (noticia rescatada de ZwiftInsider) comente con sus propias palabras esta hazaña.

Planificación y preparación

Uno de mis objetivos este año era intentar pedalear 1000 km sin parar. Mi esposa, que está involucrada con la Cruz Roja, me sugirió que aprovechase para realizar un evento benéfico, ¡y desde luego que no dudé ni un segundo! Llamé a la Cruz Roja, les expliqué el proyecto, y todo estaba ya apalabrado antes de colgar el teléfono.

Sólo tenía 8 días para organizarlo todo, pero por suerte este año estoy en un período de excelente forma. Debido a los diversos confinamientos que hemos tenido, habré recorrido (entre los paseos en Zwift y en la calle) un récord personal de 40.000 km este año!

En la semana anterior al evento, sólo entrené mi tiempo habitual cada día (3 horas al día), despertándome a las 3:30, pero esta semana he intentado despertarme más tarde, sobre las 5. También decidí realizar el evento en el salón en vez de en mi lugar habitual, el sótano.

Entre otras primicias, esta sería también la primera vez en mi vida en la que habría personal de la Cruz Roja para monitorear y asistirme durante todo el recorrido, para garantizar mi salud y seguridad. El día anterior al evento mi esposa y yo fuimos invitados a conocer al presidente de la Cruz Roja, quien nos agradeció por nuestro trabajo y me entregó el maillot y el culotte que usé durante todo el evento (aguantaron admirablemente durante las 25 horas).

Llega el día clave

Llegó el día del evento (sábado 19 de diciembre), me desperté a las 6 y desayuné con una gran rebanada de panettone, un zumo de naranja y un multivitamínico. Había evitado tomar café durante los 3 días anteriores para poder consumirlo durante la noche para intentar aguantar en los momentos más duros.

A las 7:59 am comencé mi larga aventura. El objetivo era recorrer 1000 km en Zwift sin parar, excepto algunos descansos fisiológicos normales y todo en un total de 26/27 horas. La ruta que elegí fue el Tempus Fugit en Watopia. Con unos 17,7 km de longitud, ¡tendría que recorrerla 57 veces!

El plan era permanecer en compañía del bot C. Cadence, que normalmente va a una velocidad de 39-42km/h. Lo difícil de esta hazaña era que, además de pedalear continuamente durante 25 horas, tendría que mantener un ritmo constante sin parar!

El evento también fue transmitido en vivo por Facebook, donde mientras pedaleaba, interactué con aquellos que me estaban observando, respondiendo a sus preguntas. Esto me ayudó a pedalear mucho sin pensar demasiado en el cansancio y el aburrimiento.

25 horas de pedaleo son largas de describir, me limitaré sólo a lo más destacado. Permítanme comenzar diciendo que me sorprendió la cantidad de gente que me apoyó en todos los sentidos, tanto pedaleando conmigo, como donando, escribiéndome mensajes… Todo esto me impresionó mucho. Me disculpo si no pude responder a todos los mensajes y les agradezco en este momento.

Las primeras horas pasaron rápidamente, entre la emoción y la adrenalina no las sentí realmente. Viendo el bajo número de kilómetros y pensando en la línea de meta final me sentí un poco desanimado, pero estoy acostumbrado a este tipo de retos donde la cabeza cuenta tanto como las piernas.

Comer y sudar

Cada hora comía algo, tratando de alternar lo salado con lo dulce y también tratando de comer proteínas y grasas y no sólo carbohidratos. Para un esfuerzo y duración de este tipo, es necesario comer proteínas y grasas para evitar el catabolismo muscular (el cuerpo destruye los músculos para obtener energía). Beber es tan fundamental como comer. Cada hora intenté beber al menos medio litro de líquidos,

En la casa había 17 grados y 45% de humedad, que era el ambiente perfecto. De hecho, gracias al ventilador, que lo tuve todo el rato encendido, no sudé en exceso.

Mirando mis videos me doy cuenta de que entrecerraba los ojos, esto se debía a la sal del sudor. Pedaleaba y hablaba, comía y bebía. Un bucle, interrumpido sólo por la Cruz Roja comprobando que todo estuviese en orden mientras seguía pedaleando. Kilómetro tras kilómetro, la meta se acercaba…

¡Encontrar algo que decir durante 25 horas no es tan simple! Pero fue bastante fácil porque siempre tuve numerosas preguntas o curiosidades que responder, así como saludar a los muchos amigos de todo el mundo virtual que me siguen y me animan con sus mensajes.

Para el almuerzo, decidí comer un plato de pasta seca condimentada sólo con un poco de parmesano, todo mientras seguía pedaleando. El problema fue que comí en exceso y me afectó durante las siguientes horas. Cometí un pequeño error pero afortunadamente, aparte de un poco de dificultad para mantenerme el ritmo del grupo, sobreviví y no tuve bajones de rendimiento.

Montando con amigos

Los kilometros iban pasando y entre otras cosas en Zwift me acompañaron varios amigos virtuales. En mis momentos difíciles, me ayudaron a volver a meterme en el grupo principal. No mentiría si dijese que en algunos tramos a la mitad del día se hizo muy duro el reto ya que la velocidad media siempre estaba alrededor de los 42km por hora y tenía que concentrarme en no perder el grupo.

Las primeras 12 horas pasaron volando. Mi cena fueron 2 pequeños trozos de pizza margarita. Me habría comido dos pizzas enteras pero entonces me habría bajado de la bici! 😊

Alrededor de la medianoche tuve mi única crisis de toda esta aventura. Mis pies estaban bastante doloridos, no podía empujar tanto como debería, y estaba luchando por mantener la velocidad crucero. Así que decidí acostarme en el sofá durante 5 minutos y quitarme los zapatos. Después de eso, me levanté de inmediato y no me detuve, excepto por otra parada de pis muy corta hasta el final.

Los chicos de la Cruz Roja me midieron la presión sanguínea, la saturación de oxígeno y el pulso 8 veces diferentes. Cada vez fueron los mismos valores: 170/60, 99%, y 125-135bpm.

De 1 a 3 de la mañana pensé que podría tener otra crisis, pero en cambio las horas pasaron sin problemas. Mis piernas respondían bien. Durante la noche, muchos amigos americanos del equipo USMES me hicieron compañía, pero también muchos otros amigos que conocí en los entrenamientos. Tomé algunos cafés para mantener mi cuerpo activado, queriendo mantener una buena cadencia.

Las horas finales

Las últimas 3 horas fueron las más difíciles en todos los sentidos, pero siempre tuve a alguien que pedaleaba conmigo y me ayudaba. Si me veían en problemas, me ayudaban a reincorporarme al grupo o me prestaban una rueda para ayudarme a mantener mi velocidad media.

En las últimas 2 horas, me separé del grupo del bot. Es dificil permanencer siempre, y cuando te separas es difícil volver a menos que puedas pedalear a 4-5 vatios por kilo. No tenía suficiente fuerza para hacerlo, pero cuando me separé, también lo hicieron muchos otros compañeros del equipo de Italia en solidaridad conmigo.

Terminamos como un verdadero equipo, cruzando la línea de meta de los 1000 km con aplausos de la gente que estaba presente en la casa. El presidente y el vicepresidente de la Cruz Roja de Bolzano también llegaron para la ocasión.

Terminando el evento

Aunque fue la experiencia más agotadora en bici de mi vida, al mismo tiempo fue también la más emocionante desde todos los puntos de vista.

Al final conseguimos recaudar 2500 euros y por eso les agradezco sinceramente a todos. También agradezco a mi familia que me permitió hacer todo esto apoyándome en todo momento cuando lo necesité, y agradezco a todos los que me siguieron y me animaron desde sus casas, y a todo el personal de la Cruz Roja Italiana en Bolzano.